Son las 7,00 am…y decidimos levantar el campamento….hoy hay menos cosas que recoger, al habernos quedado en un hotel en el centro de Tromso, el hotel Viking…bajamos a desayunar, donde empiezan las primeras risas del día…el amigo italiano Roger, se entretiene durante el desayuno en decir alguna de las palabras que le he enseñado en español….”mamada”…jeje, y se entretiene en estar todo el desayuno diciendo…”quiero una mamada”….hasta que de repente, un hombre al que había saludado en inglés los buenos días…le dice a la mujer….”¿quieres más café?”….ya estuvimos hablando un poco, era un matrimonio y su hija, que se habían desplazado en avión a descubrir la tierra de noruega….vaya concepto se habrán llevado….mira que las palabras que el español le enseña a los italianos…y es que son como niños, auténticas esponjas, que preguntan y preguntan, pero por lo que veo en el día a día sólo se quedan con las palabras que le interesan…..anoche en el puerto de Tromso, nos íbamos a morir de risa, cuando Roger nos comenta a Claudio y a mí, que cuando vaya a un bar español ya sabe cómo pedir las cosas….”Yo quiero una cerveza, una tapa y una mamada”….imaginaros mi cara….no me podía reir más….también han aprendido lo que es “picotear”….jeje….por la noche me dice Roger, “entonces picotear es lo que has hecho tú con la de la recepción del hotel?” me muero, no puedo más con este par de dos.
Preparamos las cosas, y salimos zumbando al puerto, donde debemos de coger un ferry que nos acerque lo máximo posible a las islas loföten, pero cuál es nuestra sorpresa al llegar, que únicamente está habilitado para el transporte de personas, con lo que nuestras niñas no podían viajar….si mi Ducati no viene, yo no voy….así que nos toca reestructurar el día.
Preguntamos en una gasolinera, y nos indican una carrera que discurre por la montaña y que llega a un pueblo perdido, de donde sale un ferry que sí que nos va bien, así que andando, andiamo!!!
La carretera es una pasada, aunque transitar por ella a la velocidad que vamos resulta en ciertos momentos una temeridad, pero estamos disfrutando, viendo unos paisajes de ensueño, donde sería necesario echar varios días para poder fotografiar todo lo que ven nuestros ojos. Al llegar al embarcadero del ferry, nos toca esperar como una hora hasta que llega, donde nos vuelve a saludar una pareja de franceses que conocimos en otro ferry, ellos viajan en autocaravana pero son buena gente…con lo grande que es Noruega, y al final todos vamos por el mismo camino.
Al salir del ferry, marcha y marcha, que tenemos que pillar otro ferry que nos lleve a Andenes, la primera localidad de las islas que íbamos a tocar. Este ferry es bastante más caro que los anteriores, que rondaban los 10-12 euros y nos ahorraban una barbaridad de kms…tenemos ganas de moto, pero por la orografía de Noruega, sus carreteras entran y salen del mar…hacen decenas de kms, y realmente no te has movido nada más que pocos kms…con lo que no interesa, ni por el precio al que está aquí la gasolina, ni por el tiempo que necesitarías emplear para hacerlo así.
Llegamos al embarcadero del ferry que nos lleva a Andenes, y nuevamente a esperar…eran las 12,20 y el ferry había salido a las 11,00…nos toca estar sentados hasta las 15,00 que es cuando viene el próximo. Estando allí, aparece una furgona con matrícula española…son una pareja de españoles, que vienen del mito, de Nordkapp….da la casualidad de que ellos también tomaron la cima el lunes, pero hicieron noche allí…nos comentan el frío que hacía…no, tranquilo, si lo vivimos en nuestras carnes.
El tránsito del ferry es bastante largo, una hora y 40 minutos de trayecto, en la que nos da tiempo de casi todo, hasta de echar una pequeña siesta en los butacones interiores. Anteriormente, hemos estado en la terraza superior del ferry, las vistas desde allí, son indescriptibles…que paisajes….por la megafonía avisan de que hay ballenas, por lo que todo el mundo cámara en mano…se ven muy lejos y sólo 2 o 3 manchas negras muy grandes hacen presumir que están allí….pero a los 10 minutos, nueva señal de alerta, hay delfines!!! Estos sí que se han visto muy bien, y los he fotografiado.
Al llegar a Andenes, decidimos hacer algunos kms, estamos descansados, aunque llevemos todo el dia para arriba y para abajo, realmente no hemos hecho más de 200 kms…y tiramos unos 100 kms más, hasta Miljostasjon, un pueblo perdido de la mano de Dios, pero donde hemos visto que alquilan una casa…y aquí nos hemos quedado. La casa está impresionante, con grandes ventanales cara al mar….entra la luz por todos sitios, y el agua está a escasos 5 metros. Es maravilloso ver el contraste entre el agua calma, las montañas verdes, y al fondo las montañas nevadas….han sido numerosas las montañas que hemos subido y bajado, con vistas impresionantes, y cascadas de ensueño. Hemos conseguido lo que yo quería, no ver la Noruega que todo el mundo ve, a la que se puede acceder fácilmente en cualquier crucero que venga a la zona, ver la Noruega profunda, la Noruega escondida, pasando por decenas de pequeños pueblos de pescadores, donde eran magnífico cruzarte con un camión y oler el resto a pescado que iba dejando.
Ya en la casa, mis cheff italianos, han preparado pasta, y como no, salmón noruego…tienen buenas manos para la cocina, y como yo no doy mucho de sí, soy el pinche de recogida y puesta de mesa, y fregaplatos profesional…jejeje.
Ahora mismo estoy mirando a través de la ventana…en el porche no se puede estar, hace un frío que el grajo vuela bajo, y ya sabéis que cuando lo hace es porque hace un frío del carajo….son las 22,37 h. y parecen las siete de la tarde….es una sensación extraña…el paisaje…esos contrastes….las fotos de hoy las acabo de ver y salen guapísimas, ya os pondré alguna.
Debo cuidarme la muñeca derecha, ya empieza a decir basta…así que toca descansar lo máximo posible.
Mañana más….
Descansa! Cuidate la muñeca... y pon fotos de Noruega!!
ResponderEliminarAh! El crucero que visteis en Tromso es el mismo que el día de antes atracó en Honningsvag... una pasada de buque!! Pero una pasada de caro también, con lo que cuesta una semana de crucero, te estas un mes recorriendo media europa en moto... y estás viendo muchas más cosas que esa gente, además lo tuyo es un viaje único y personal, nada que ver un viaje programado que tienes el tiempo justo para ver lo más característico de la ciudad en tiempo record(algunas son simples visitas panoramicas desde el autobús porque no hay tiempo para más), sin disfrutar de la ciudad, de sus gente... Eso sí, vas sin grandes lujos. Pero, ¿acaso hace falta más cosas de lo que caben en tres maletas para ser feliz? Yo creo que no...